Punto de vista de Rose
En el momento en que salí del ascensor en la duodécima planta esa mañana, toda la oficina vibraba con una energía nerviosa que no había visto en meses. Los susurros flotaban por el espacio abierto como electricidad estática.
—¿Ya lo has visto?
—Dios, es aún más guapo en persona.
—Escuché que es frío como el hielo… el tipo de hombre que puede despedirte con una sola mirada.
Ajusté la correa de mi desgastada bolsa de cuero sobre el hombro e intenté ignorar los murmullos. Mi