69. La diosa Luna
Despierto sin saber exactamente qué me arranca del sueño.
No es un ruido. No es un movimiento. Es algo más primitivo. Una sensación que se desliza bajo mi piel y hace que mi lobo abra los ojos antes que yo.
Parpadeo, orientándome en la penumbra de la habitación. La luz gris del amanecer apenas se filtra entre las cortinas, dibujando sombras suaves sobre las paredes. Durante un segundo solo escucho el sonido constante de la respiración a mi lado.
Lyra.
Giro el rostro y la encuentro allí, dormida