124. Inocentes
Lyra
El viento susurra mi nombre.
No lo hace con sonido.
No de la forma en que lo haría una voz humana.
Es más bien una sensación, un roce contra mi piel, un eco que se filtra por mis pensamientos como si siempre hubiera estado ahí, esperando el momento exacto para hacerse presente.
Estoy descalza.
Lo noto porque la tierra bajo mis pies es suave, húmeda, tibia, como si respirara conmigo. No hay frío, no hay incomodidad, no hay miedo… y eso es lo primero que me resulta extraño.
Porque debería ha