112. Cuéntamelo todo
Lyra
Salgo del comedor antes de que diga algo de lo que pueda arrepentirme.
No cierro la puerta con fuerza, pero lo suficiente como para que el sonido resuene detrás de mí como una declaración silenciosa. Mis pasos son rápidos, firmes, casi marcados por el ritmo de lo que siento en el pecho, porque si me detengo… si me doy el tiempo de pensar con claridad… probablemente vuelva atrás.
Y ahora mismo no quiero volver.
No quiero mirar a Alaric a los ojos y encontrarme con ese muro otra vez.
Apriet