113. Debemos prepararnos
Lyra
El silencio que queda cuando Mel sale de la sala no es incómodo.
Es… denso.
Se instala entre nosotros como una presencia más, cargada de todo lo que no dijimos en el comedor, de todo lo que sentí al salir de allí y de todo lo que ahora mismo está a punto de cambiar.
Alaric no habla de inmediato.
En lugar de eso, lo veo girar ligeramente la cabeza, observando la sala de entrenamiento como si la estuviera viendo por primera vez. Sus ojos recorren cada rincón: las barras, los sacos de golpeo,