Habían transcurrido cinco semanas.
Transcurrió con normalidad, como cualquier otro día, sin dramas ni momentos decisivos.
Nadia se despertaba cada mañana en su apartamento de West Village. Se preparaba el café. Se sentaba junto a la ventana de la cocina. Trabajaba.
Una lámpara que Kai había traído iluminaba la esquina. Sus libros estaban en la estantería que ella misma había construido. La foto de su madre estaba en su mesita de noche. El apartamento era pequeño, pero era todo suyo.
No había vu