Ethan llamó seis veces.
La primera llamada se produjo a las ocho y cuarenta y siete, tres minutos después de que se cerraran las puertas del ascensor. La segunda, a las ocho y cincuenta y dos. La tercera, la cuarta y la quinta, entre las nueve y las nueve y media. Tras cuatro timbres, todas las llamadas se desviaron al buzón de voz, y nadie escuchó los mensajes.
La sexta llamada fue a las diez.
Nadia vio cómo se iluminaba la pantalla de su teléfono sobre la mesa de centro de Zara. Era Ethan.
To