Los ojos de Lilah se abrieron lentamente, y el primer rostro que vio fue el de Caspien. Estaba sentado cerca, observándola con intensidad.
-Caspien... ¿cuánto tiempo llevo aquí? -susurró, con la voz débil.
-Dos semanas -respondió-. Perdiste mucha sangre y desarrollaste una infección. Los médicos tuvieron que mantenerte inconsciente por tu propia seguridad.
Lilah tragó saliva.
-Y... ¿cómo saliste de la cárcel?
-Tengo mis maneras -dijo con una leve sonrisa-. Lucian no es el único que sabe mover h