Al escuchar estas rápidas palabras, Osvaldo aplaudió efusivamente y dijo: —Juan, siempre supe que eras el más valiente de nuestra empresa. Ve y hazlo. Te compraré una botella de champán para celebrar cuando vuelvas.
Sin embargo, en su interior, Osvaldo pensaba: —Ve y actúa como un héroe, pequeño. Pero cuando te des cuenta, puede que en realidad no salgas ileso. Si tienes suerte, solo te romperán las piernas. Si no, podrías quedar totalmente paralítico. Xavier, si te gusta tanto, prepárate para c