Rita siempre ha sido así, nunca ha respetado a Mía, la directora.
En su opinión, el puesto actual de Mía debería ser de María, y ella misma debería ser la subdirectora de la sucursal.
Mía siempre ha cedido ante Rita en absolutamente todo, pero hoy, siguiendo las indicaciones de Lucía, Mía estaba lista para controlar el fuerte comportamiento de Rita.
Ahora, Rita entraba sin llamar, muy furiosa. Mía, con una cara seria, le preguntó: —Rita, ¿no tienes manos? ¿No sabes que debes llamar antes de en