Celia al escuchar esto, esbozó una leve sonrisa, sus ojos llenos de desafío, un feroz desafío que también irradiaba una brutal intención de matar.
Al ver que Celia había recuperado su belleza anterior, por alguna razón, Jorge sintió un profundo nerviosismo en su interior, como si algo estuviera a punto de suceder.
—¿Cómo recuperaste tu bello rostro? — preguntó ansioso Jorge.
En ese momento, Juan, que no había dicho nada en lo absoluto hasta ahora, giró lentamente la cabeza y dijo con calma: —Yo