Capítulo 26
—Podemos darte algo de dinero como recompensa —dijo María.

Carlos, al escuchar esto, se alegró mucho; todo iba según sus planes. Podría vengarse de Ana, esa mujer despreciable, y acercarse a la hermosa mujer que tenía delante. ¿Por qué no aprovechar esta oportunidad?

Carlos, conteniendo su alegría interna, adoptó una postura de rectitud y nobleza.

—Denunciar a estos comerciantes sin escrúpulos es mi deber como médico educado en Esperanza. En cuanto a la recompensa, no es necesario.

Las dos mujer
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