Celia y Jacobo, uno a cada lado, agarraron con agilidad el brazo de Ricardo.
Ricardo ni siquiera había pensado que los dos actuarían tan repentinamente. Bajo esta urgente situación, ser agarrado tan fuertemente por ambos le costó a Celia y Jacobo todo su esfuerzo corporal, apenas lograron contener el brazo derecho de Ricardo.
Esto dejó a Celia y Jacobo sorprendidos interiormente. ¡No podían de verdad creer que hubiera alguien en el mundo con tanta fuerza!
Ricardo gritó con gran determinación: —¡