Con la caída de los pétalos, innumerables mariposas, sin saber de dónde venían, volaban lentamente alrededor de Ana, girando sin parar.
Ana miraba a su alrededor con gran sorpresa, tocando suavemente con el dedo índice las mariposas, que danzaban con gracia siguiendo el movimiento de su dedo.
—Wow, ¡incluso la fiesta ha preparado un escenario tan hermoso!
—Las mariposas son tan bonitas y muy coloridas.
En ese momento, Juan se sentía algo extraño. Podía ver claramente que estas mariposas no eran