La sorpresa llenó la mirada de Óscar. Al darse cuenta de que había hablado mal, se apresuró a rectificar: —Quise decir, ¿cómo sabías que yo fui a pedir la invitación a Herman? ¿Te atreves a nombrar a nuestro joven señor directamente? —preguntó, con incredulidad—. ¿Crees que María tendría este honor si no fuera por la gestión que hice con el joven señor?
Aunque Óscar intentó mantener la compostura, los demás en la sala no se mostraron tan confiados. Sin embargo, Ana, que conocía la verdad, notó s