Aunque lamentable, dado que Juan y María ya estaban divorciados, Juan naturalmente no se preocuparía por ese asunto. En cambio, al observar las apariencias de Óscar y José, Juan sintió algo extraño. Esos dos no parecían tíos y sobrinos, sino más bien padre e hijo.
María, al escuchar las palabras de Óscar, tuvo un leve cambio en su expresión facial. Aunque todavía no había aceptado casarse con José, al recordar que José le pidió a Óscar que le trajera una invitación, no diría nada delante de tant