Capítulo 74.
Lo seguí por los corredores principales y no por los pasadizos secretos que claramente abundaban en el castillo.
A pesar de la situación en la que nos encontrábamos, no pude evitar sentir curiosidad.
Quería saber cómo era la habitación del rey.
En Dromel, la habitación que me habían asignado como siguiente Luna solo podía describirse como… lujosa.
Demasiado lujosa.
El lugar era enorme, con techos altos y cortinas gruesas de terciopelo que caían desde las ventanas hasta el suelo. Candelabro