Capítulo 40.

El golpe me sacó el aire de los pulmones. Antes de que pudiera siquiera procesar qué había pasado, sentí el frío de una daga presionarse contra mi cuello.

Morgana estaba encima de mí.

Su rodilla clavada cerca de mi cadera, su peso inmovilizándome, su rostro a pocos centímetros del mío. Sus ojos fríos me congelaron por completo. No había ira descontrolada en ellos, solo una calma peligrosa, de esas que prometen violencia sin necesidad de gritar.

Me quedé completamente quieta.

—Escucha, raton
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App