Rodé por el suelo y sentí el peso de su cuerpo aplastando el lugar que había ocupado un instante antes.
Me levanté de un salto.
Él ya estaba frente a mí.
Un puño enorme se dirigió a mi cabeza.
Lo bloqueé.
Fue como detener un árbol en caída.
El impacto me hizo retroceder tres pasos y el brazo se me entumeció.
M****a.
Era mucho más fuerte.
Ilmar sonrió.
Sus colmillos desiguales brillaron. Volvió a atacar.
Un golpe.
Dos.
Tres.
No me estaba dando oportunidad ni de respirar.
Sus garras