Capítulo 13.
Morgana me condujo por pasillos que parecían multiplicarse a cada paso. Doblabas una esquina y aparecía otra igual. El mismo ancho, la misma piedra húmeda, las mismas antorchas espaciadas con una precisión inquietante. Era un laberinto diseñado para confundir mentes... y lo lograba.
Extrañé a Lena con una intensidad que me dolió en el pecho.
Con ella podría haber hablado. Discutido, incluso. Me habría dicho si las decisiones que había tomado hasta ahora eran las correctas… o si solo estaba sobreviviendo por puro instinto. Ahora mismo me sentía perdida. Arrastrada. Como una hoja seca llevada por el viento hacia un jodido volcán en erupción, destinada a quemarse sin dejar rastro.
Una comparación brutal.
Definitivamente algo que Lena habría dicho.
Morgana se detuvo frente a una puerta al final de un corredor que no se diferenciaba en absolutamente nada de los anteriores. Abrió sin ceremonia y señaló el interior con la barbilla.
—Entra.
Lo hice.
La habitación era pequeña y