Capítulo 138. Kryos
Para esta cena, el rey había aprendido del espectáculo anterior y, en vez de usar el gran comedor, utilizó el jardín. Él era el único sentado en una mesa improvisada mientras bebía vino como si aquello fuera una celebración y no una carnicería anunciada. Las madres de los lobos permanecían de pie detrás de su silla. Todas tensas. Todas disgustadas. Pero ninguna se atrevió a contradecirlo cuando declaró que todos sus hijos debían pelear.
En esta ocasión no nos emparejó. Más bien dejó que fuéramo