Las luces repentinas le quemaron los ojos y le hicieron entrecerrar los ojos. Se había acostumbrado a la oscuridad de que estar en la luz le resultaba extraño. Sus piernas se sentían débiles y apenas podía moverlas debido a que no las ha usado en dos días. Su mente estaba nublada mientras diferentes pensamientos se arremolinaban en su cabeza por agotamiento y hambre. Dos días de estar atrapada en la oscuridad fueron suficientes para despojarla de su sentido de identidad y tiempo. Se sentía como si hubiera estado encerrada por una eternidad. Por un momento,se había preguntado si estaba perdiendo la cabeza. Ella ya estaba escuchando voces, ¿y qué más?
Ella se alegró de que finalmente hubiera terminado. Damian estaba aquí para dejarla ir.
Se acurrucó dentro de sí misma como lo haría un animal moribundo mientras el aire frío se filtraba en su piel, que estaba pegajosa y cubierta de sudor seco. Ella escuchó pasos lentos y medidos mientras él se abría paso más adentro de la habitación. Haci