49. Lo que la sangre reveló.
★Robert★
La tenía en mis brazos.
Su cuerpo se había desplomado contra el mío, y yo la había atrapado antes de que cayera al suelo.
Ahora estaba aquí, en mi regazo, con el cabello desordenado y la respiración tranquila. Mi marca en su cuello brillaba como una acusación.
La marca que no debería haber puesto.
La marca que había hecho para reclamarla, y que ahora ardía en mi piel como un recordatorio de lo que había hecho.
Maldito sea.
—Lo siento —susurré, con la voz ronca—. Lo siento, Marianne. No