50. Necesito que sea así.
★★★
El salón del trono era inmenso.
Columnas de piedra negra se alzaban hacia un techo que se perdía en la oscuridad. Antorchas de fuego verde iluminaban el camino hacia el estrado, donde el soberano esperaba sentado.
A su alrededor, bestias de todas las formas se alineaban en las sombras. Esperando. Observando. Listas para atacar a la primera orden.
Las puertas se abrieron.
Dos hombres bestia arrastraron a Marianne hacia el centro del salón. Sus garras se clavaban en sus brazos con fuerza brut