CAPÍTULO 36

El Alpha Mason nos llevó an Aaron y a mí a una habitación en el segundo piso. Aaron ya comenzaba a quedarse dormido mientras lo cargaba por las escaleras hasta la habitación. Lo acosté en la cama suave, bajo la sábana de seda y el edredón mullido. Bostezó y poco a poco se quedó dormido, claramente agotado. Miré hacia la puerta de la habitación.

Alpha Mason me indicó con un gesto que saliera del cuarto. Tragué saliva y miré de nuevo a Aaron. Volví a mirar al Alpha Mason con una expresión de duda
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