Aparco mi coche frente a la casa de los Carter y entro con determinación. Camino directamente hacia la oficina de Darius; sé que está allí porque el olor me guía hasta ella.
Al acercarme, escucho muchas otras voces—otra reunión de la manada. Una más sin su falsa ‘Luna’, como de costumbre.
Abrí la puerta y entré, sin prestarle atención a la docena de personas que había dentro, excepto a mi pareja.
Él me mira directamente.
—La reunión ha terminado —dije, sin apartar la mirada.
Darius frunce los l