—Y luego nos colamos para robar las joyas de la ceremonia y salimos antes de que alguien note que siquiera estuvimos allí —dijo Dione con un brillo travieso en sus ojos oscuros.
—¡Jajaja, sería jodidamente increíble! —reí mientras los cinco estábamos sentados en una banca de madera en un claro del bosque, cerca del borde. Era nuestro punto de encuentro principal. Nos llamábamos a nosotros mismos la ‘Banda Rebelde’, aunque todos los demás nos llamaban el ‘Clan del Caos’.
El equipo lo liderábamos