Dos semanas después
La puerta de entrada de la casa se abre de golpe y escucho la voz airada de Darius desde el piso de arriba.
—¡Estoy bien! Es un corte superficial… ¡Maldita sea!
Corro escaleras abajo y encuentro a Darius siendo sostenido por dos hombres apresurados, uno a cada lado, sangrando abundantemente por un corte que parece profundo, justo encima de su costado izquierdo. Hay varios moretones y marcas en otras partes de su torso descubierto.
—¿Qué pasó? —mis manos corren hacia él.
—Lil