Ella giró apenas la cabeza para mirarlo. El recuerdo de la noche anterior no le dolía… pero tampoco la calmaba. Había sido suave. Honesto. Necesario. Se levantó sin hacer ruido. El piso frío bajo sus pies la terminó de despertar. Se puso una camisa amplia y salió del cuarto.En la cocina no había música.Preparó café sin tararear. Sin ritmo. Sin distracción.Minutos después, él apareció en el marco de la puerta.Descalzo. Cabello desordenado. Sin esa rigidez habitual.
—Buenos días —dijo.
No fue