El rítmico choque del metal resonaba por toda la obra de construcción.
Los trabajadores se movían entre pilas de vigas de acero y montones de ladrillos cuidadosamente apilados, mientras el constante zumbido de la maquinaria pesada llenaba el aire de la mañana. El polvo flotaba bajo los primeros rayos del sol, y el esqueleto de un edificio de oficinas a medio terminar se alzaba hacia el cielo, envuelto en capas de andamios.
Entre las decenas de obreros vestidos con chalecos de seguridad naranja