**Punto de vista de Elena**
Algo andaba mal. Podía sentirlo vibrar en mis huesos.
Caminé por el dormitorio de Stefano, con pasos irregulares e inquietos. Mis manos estaban entrelazadas, los dedos retorciéndose y tirando como si pudiera arrancar la verdad de mi propia piel.
Durante meses, esta habitación había estado fuera de mis límites, un territorio prohibido al que nunca se me permitió entrar. Ahora estaba en medio de eso, rodeado por las partes privadas de un hombre al que apenas estab