**Punto de vista de Elena**
Me desperté sobresaltado cuando la puerta del dormitorio se abrió con un chirrido. Ya no tenía el sueño pesado; cada crujido de las tablas del suelo, cada movimiento del viento contra el cristal, hacía que el corazón se me subiera a la garganta.
Habían pasado tres días.
Tres días desde que Dante me arrastró por ese estacionamiento oscuro. Tres días desde que sentí el frío mordisco de su cuchillo contra mi piel. Desde entonces, Stefano había sido una sombra que n