**Punto de vista de Lucía**
La sala de estar parecía un cementerio y todos estábamos esperando que alguien comenzara a cavar las tumbas.
Me quedé paralizado en un rincón, con la espalda apoyada contra la fría piedra de la chimenea. El aire era denso y pesado, apestaba a pólvora del hombre que Stefano acababa de ejecutar y al olor penetrante y amargo del vaso de whisky sobre la mesa. Mi corazón latía tan fuerte que me nubló la visión y me hizo dar vueltas la cabeza cuando me di cuenta de que