Los días volaban, y Alaric pasaba cada vez que podía con Mariah. Durante el día, visitaba abiertamente sus aposentos y repasaban las pinturas de él de niño y las que se llevó con su madre. Pasaban el día paseando tranquilamente por el palacio o incluso visitando el mercado. Y por la noche, se acurrucaban en la cama tras interminables muestras de pasión. Cada vez que Alaric mencionaba haber confrontado a su padre sobre la elección de la fecha para su ceremonia de apareamiento, Mariah intentaba d