—¿Matarla? —Ben estaba tan conmocionado que se sentó en la silla de la que se levantó Alaric. Siguió sacudiendo la cabeza, preguntándose qué estaba escuchando.
—Sí. Verás, sin mi forma de dragón, no puedo luchar en la guerra. Puedo recuperarme naturalmente, pero llevará años y estoy seguro de que no puedo esconderme lo suficiente durante ese tiempo. Pronto, se enterarán de mi despertar y vendrán. Si no estoy listo para entonces, no puedo defenderme. —Alaric se volvió hacia Ben—. Si no puedo de