Seis años atrás
Lokie estaba en medio de la sala de entrenamiento. La sangre goteaba constantemente desde los cortes en sus brazos y piernas, formando pequeños charcos en el suelo de cemento. Sus ojos parecían vacíos, sin chispa en ellos mientras miraba el montón de cuerpos a su alrededor. Ella había hecho esto. Dos espadas flotaban en sus pequeñas manos, las hojas aún mojadas de rojo. Las gotas resbalaban por los bordes afilados y golpeaban el suelo con suaves plops.
Detrás de la gruesa pared