Lokie se rio. «Ya quisieras.»
Lo ignoró y se levantó, lista para irse, cuando Enzo le agarró la muñeca. Ella la liberó de un tirón antes de que pudiera aferrarla.
Antes de que pudiera dar otro paso, Enzo se movió rápido. Sus grandes manos se cerraron con fuerza alrededor de su cintura y la lanzó sobre la cama.
Sucedió en segundos, pero Lokie no se quedó abajo. Se impulsó de inmediato. Enzo ya estaba encima de ella, inmovilizándola contra el colchón, su peso sujetándola en su sitio. Conocía dema