Punto de vista de Zara
El mundo no solo se rompió; se disolvió.
La explosión no fue un solo sonido: fue una onda de presión que aplastó el aire en mis pulmones, convirtiendo el oxígeno en una niebla abrasadora de concreto pulverizado y aislamiento tóxico. Sentí cómo el suelo bajo mis pies se inclinaba, las vigas de acero reforzado gimiendo como una bestia moribunda mientras los cimientos del acantilado cedían ante la gravedad y la malicia.
Me estaba deslizando. Mis dedos arañaron el suelo pulid