Mundo ficciónIniciar sesiónTardamos menos de una hora en llegar a la finca. Todo estaba tranquilo y los guardias estaban en sus puestos. En cuanto me vieron, me dejaron entrar. Miré al frente, sonriendo, con las manos juntas.
En cuanto nos detuvimos frente a la mansión de Geraldo, abrí la puerta del coche. Pero las palabras de Dante me detuvieron. —¿Vas a matar a alguien más ahí dentro? —preguntó como si el día anterior no hubiera sido una serie de asesinatos uno tras