Mundo ficciónIniciar sesiónDante debió darse cuenta de que algo iba mal, porque solo asintió con rigidez y se levantó, cogiendo ágilmente a Marcus, que chillaba, de su regazo y entregándoselo a Cara, que parecía imperturbable.
Ella me guiñó un ojo mientras Dante se acercaba a mí, con una mirada que insinuaba lo que no se atrevía a decir delante de un niño. Sin esperar a que llegara, me di la vuelta y salí del salón, subí las escaleras y entré en mi estudio. En cuanto Dante