Lorand
Para la mañana acompaño a Francesco a Italia en donde voy directo a su casa. Tanto William cómo él no se acercan al estar frente a la familia. Las miradas despectivas están a la orden, sin embargo; a ninguno parece importarle porque se queda hasta la noche para luego marcharse.
__ Mi salvador volvió - bromea la mujer embarazada que me saluda - ¿Ya vienes a cobrar tu deuda?
__ En ese estado no me sirves como esclava - correspondo su humor, achica su mirada - Además, quien se encarga de