—¡Nadie va a preguntar!
—¿Estás segura?
Al ver que Leonardo la miraba con una sonrisa, Natalie apretó los dientes con rabia y dijo enfadada: —¡Todo es por tu culpa! ¡Culpa tuya!
Leonardo asintió, —Bueno, sé que hice mal, me aseguraré de controlarlo un poco la próxima vez.
Natalie: —...
Después de llevar a Natalie a su habitación, Leonardo sonrió, —¿Vas a descansar aquí sola, o te acompaño?
—No, ve tú, no me apetece verte ahora.
Antes de lo de anoche, Natalie nunca había pensado que se tomaría un