Ignorando a Jade, Natalie se dio la vuelta y entró en su despacho.
Jade la odiaba mucho y apretó involuntariamente las flores.
Esa puta debía de hacerlo a propósito, si no fuera la hija de la familia Silva, ¡le habría tirado las flores a su cara!
Miraba a su alrededor a la gente que se burlaba de ella con mirada gélida y dijo: —¿Están ociosos? ¿No tienen que trabajar?
La gente que veía bajó apresuradamente la cabeza, y no se atrevía a mirarla a los ojos.
Jade rio fríamente, tiró las flores a la