Natalie hizo una mueca, —¿Qué tiene que ver contigo? Entraste directamente antes de que nadie permitiera, Señorita Sánchez, ¡estás muy bien educada!
La cara de Gisela se puso roja de ira y le entraron ganas de ir a abofetear a Natalie de inmediato. ¡La zorra estaba en todas partes!
—Señorita López, hoy vine a pedirle disculpas a la señorita Romí, no quiero discutir contigo.
Lucía vio que Natalie tenía un problema con Gisela y le dijo fríamente: —Gisela, no te voy a perdonar, ya te puedes ir.
Gis