Lucía se quedó perpleja, casi sin poder creer el trato tan amable que le estaba dando el señor Urquiza, especialmente considerando que antes incluso conseguir una reunión con él era extremadamente difícil.
—Señor Urquiza, puede estar tranquilo. Me esforzaré al máximo en mi actuación para no defraudar sus expectativas.
El señor Urquiza asintió:
—Bien, sigue así. Aparte del asunto de Martina, ¿hay algo más que necesites?
Lucía negó con la cabeza:
—No, nada más.
—¿Tampoco tienes problemas personale