Casio tomó las herramientas y observó detenidamente los desperfectos de la puerta.
Era un tornillo suelto en el eje de la puerta lo que hacía que se balanceara.
Se agachó y manipuló hábilmente las herramientas.
Primero apretó los tornillos sueltos, y cuando vio que uno de ellos estaba dañado, encontró uno nuevo en su caja de herramientas y lo sustituyó.
Al ver su habilidad, el hombre mayor se sorprendió: —¿No eres una estrella? ¿Sabes hacer esto?
Casio sonrió: —Arreglaba cosas en casa antes de s