—No...
A pesar de lo que dijo, los ojos de Natalie ya estaban en un estado de confusión.
Ella era hermosa, en este momento, sus ojos ligeramente abiertos, pupilas marrones como piedras preciosas de alta calidad, muy atractivas.
Solo había pretendido acostarse con ella para provocar a Leonardo, pero ahora Baco quería follarla de verdad, en sus ojos apareció el deseo.
Ella vio el cambio en su expresión, parpadeó con disgusto.
Sin embargo, su mirada seguía perdida, como si no pudiera reconocer a qu