Tras un momento de silencio, llegó la voz de Natalie.
—Gracias por salvar a Javier antes, a mis padres les gustaría invitarte a cenar a la familia Silva.
Leonardo frunció los labios, parpadeó con hielo, menos mal que no tenía expectativas, de lo contrario, en ese momento se convertía en un chiste.
—¿Cuándo?
—Depende de tu tiempo, cuando estés libre.
Leonardo cogió un documento y dijo con los ojos bajos: —Entonces mañana por la noche, justo tengo tiempo.
—Vale.
—¿Quieres algo más? Si no, voy a co