Álvaro rio, la frialdad derramándose por sus ojos.
Si no fuera porque Noa tenía información confidencial sobre África, Álvaro quería que la matara directamente.
No necesitaba una subordinada que hacía cosas sin su permiso.
—Prepara un avión, voy a Imperialia.
—¡Sí!
Diez horas después, un avión aterrizó en una pista privada.
Cuando Álvaro acababa de bajar del avión, vio a Sombra arrodillada no muy lejos.
Sombra y Noa eran hermanas. Sombra era la hermana menor, pero mucho más madura que Noa. Noa n