—Muy bien, ya tienes huevos, ¡me has hecho esto hoy, algún día te arrepentirás!
Dicho esto, Aria se levantó del suelo y se dio la vuelta para marcharse.
Una vez restablecido el silencio en la cámara, Martina miró a Lucía con preocupación.
—Lucía, ¿estás bien?
Lucía negó con la cabeza, —Sí, Martina, vuelve tú primero, quiero estar sola un rato.
—Vale.
Cuando Martina se fue, Lucía se quedó un rato en silencio y marcó el número de Emiliano.
—Hola. ¿Qué quieres?
La voz de Emiliano era fría, como si